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miércoles, 12 de agosto de 2009

Billabong Fearless Teen








Rodrigo Bonifáz probó que el dominar tus miedos poco tiene que ver con la edad. A los 14 años se enfrentó a sus miedos y dominó la ola de Pico Alto.

¿Tu eres capaz de algo así?

Si tienes hasta 19 años y cuentas con uan foto que pruebe que ya eres un corredor de ola grande, mándala (prensabillabong@billabong.com.pe) llenando una ficha de datos y eres el mejor ganarás una tabla Gun para que sigas desafiándote a ti mismo.

jueves, 11 de junio de 2009

Billabong Pico Alto Internacional en Memoria a Rodrigo Bonifaz







Autor: Prensa Billabong, / Fotos: Lucho Saldivar, Kike Cúneo, Gonzalo Barandiarán, Piero Marotta, Javier Fernández & Marco Ruggiero

Billabong anuncia la séptima edición del campeonato extremo de ola grande más esperado, el ‘Billabong Pico Alto Invitacional Internacional 2009 en Memoria a Rodrigo Bonifaz’. Este año, el periodo de espera para este clásico del surf tendrá lugar entre el lunes 15 de Junio y el jueves 30 de Julio.Este campeonato es reconocido por ser de alto riesgo y es catalogado como el más importante del Perú y Sudamérica. Es así como el ‘Billabong Pico Alto Invitacional Internacional’ hoy formará parte del Tour Mundial de Ola Grande. El mundo lo ha aclamado, Pico Alto entra hoy en el mapa mundial de las mejores olas grandes del planeta. Los seis mejores corredores de ola grande del mundo llegarán al Perú a enfrentarse contra la inmensidad de Pico Alto y sus legendarios corredores. Personajes como Greg Long (USA)- reconocido por ser el más jóven y mejor corredor de olas grandes del mundo, el famoso buscador de los ‘swell’ gigantes Grant ‘Twiggy’ Baker (SAF), el legendario Carlos Burle (BRA), Peter Mel (USA), Mark Healy (HAW) y Diego Medina (CHI), llegarán al Perú para conocer y competir nuestra temible ola.Billabong reunirá una vez más a los más valientes y mejores atletas de ola grande peruanos y esta vez del mundo, quienes se medirán por un premio a repartir de USD $10,000 dólares.Hombres llenos de coraje se enfrentarán a olas de más de ocho metros de altura. Se medirán, ‘a brazo limpio’, contra la inmensidad del oceáno para dar el mayor espectáculo de adrenalina y arrojo que cada año se vive en la ola remable más grande de Sudamérica.

Para ello, no se usarán vehículos motorizados para introducir a los atletas en la ola. Los competidores usarán solo sus brazos y capacidad pulmonar para entrar en las enormes olas. Es por ello, que este evento reivindica el estilo clásico y puro de correr olas grandes. Estilo que le diera al Perú grandes atletas de Ola Grande reconocidos mundialmente como: Felipe Pomar, Miguel Plaza, Pancho Aramburú, Perico Arévalo, Max De La Rosa Toro, ‘Magoo’ De La Rosa Toro, Rodrigo Bonifaz, José ‘Jarita’ Gomez, Álvaro Malpartida y Gabriel Villarán, entre otros. El día del campeonato está sujeto a periodo de espera. Es decir, el día exacto de competencia está supeditado a las condiciones del mar. Cinco días antes de detectarse la crecida más grande entre los meses de junio y julio, se dará luz verde para la competencia.

EL COMENTARIO DE ‘MAGOO’ DE LA ROSA – LA COPA RODRIGO BONIFAZ

(La siguiente es una trascripción literal de la Entrevista que ‘Magoo’ de la Rosa concedió en exclusiva a Olas Perú el viernes 22 de Mayo en La Pampilla. Dicha entrevista tuvo que ser pausada en dos ocasiones, debido a las lágrimas de emoción que embargaron a nuestro Campeón Mundial Grand Masters, quien siempre consideró a Rodrigo Bonifaz como su hermano).

“Estoy muy conmovido, Rodrigo ha sido para mí como un hermano porque desde que era muy pequeño mi hermano Max le enseñó a correr, y muy rápidamente avanzó Rodrigo y fue por eso que lo incorporamos para el Team Surfers Alliance, que era el equipo que teníamos entonces. Desde allí él ha sido prácticamente como de la familia, porque nos hemos ido a muchos viajes juntos, hemos tenido viajes internacionales, viajes por acá por el Perú, corriendo un montón de playas que ni siquiera tenían nombre en esa época porque a él le gustaba bastante ir a buscar playas nuevas, y bueno, lo único que te puedo decir es que me siento como si se hubiera muerto mi hermano (primera pausa en la Entrevista), para mí es algo tan fuerte como eso, y sobre todas las cosas, me embarga un terrible sentimiento de impotencia, de no haber podido hacer nada, me refiero al hecho de haber estado allí mirando y mirando sin poder hacer nada, y la frustración de querer solucionar cosas que ya no tienen remedio.

Pero hoy hemos tratado todos de recordar los mejores momentos de Rodrigo, y lo único que te podría decir sobre él es que ha sido un tipazo, era una persona absolutamente especial, por ejemplo, yo nunca discutí con él en mi vida, era una persona muy fácil de llevar, y puedo decirte que en el resto de mi vida nunca he vuelto a encontrarme con una persona como él. Rodrigo Bonifaz era un ser mágico, una de esas pocas personas que pasan por el mundo y que así como vienen se van, una persona que respetaba mucho a la gente, un muchacho muy carismático, con valores muy fuertes y bien definidos, a quien le encantaban los retos, correr olas grandes, que nunca tuvo miedo ni a las olas ni a las personas, un tipo que siempre se mostraba positivo y dispuesto a ayudar, cuando había que hacer algo por alguien él era el primero en salir al frente, cuando había que esforzarse para hacer algo siempre estaba allí, una persona a carta cabal, y tan querido por todos que muchos nos preguntamos por qué le tuvo que pasar precisamente a él lo que le pasó (segunda pausa en la Entrevista), y ante esa pregunta la única respuesta que nos queda es que Dios sabe lo que hace, Él debe haber tenido un plan para Rodrigo, y yo la verdad es que no puedo juzgar eso ni decir nada porque mi deseo más íntimo es que Rodrigo pudiera estar entre nosotros ahora, porque hubiera sido muy interesante ver la evolución de Rodrigo, de su surfing, pues Rodrigo era una persona que podría haberle aportado mucho al Perú, sobre todo en Ola Grande, porque era prácticamente un fenómeno, un ser humano incomparable que ha dejado una huella que jamás se podrá borrar, y eso que mucha gente todavía no conoce su legado, lo que significó para sus amigos, ni las razones por las que nosotros lo consideramos como una leyenda. Definitivamente Rodrigo se ha convertido en una leyenda y cada vez la gente va a saber un poco más quién ha sido Rodrigo Bonifaz, y de eso nos tenemos que encargar nosotros, porque personas así son tan difíciles de encontrar que uno tiene que resaltar a este maravilloso tipo de gente, pues no solo nos dejó un gran legado, sino también mucho por aprender.

CAMPEONATO DE PICO ALTO EN HONOR A RODRIGO BONIFAZ

(‘Magoo’ de la Rosa aprovechó la Entrevista para darnos algunos reveladores detalles sobre el Campeonato en Pico Alto en Memoria de Rodrigo Bonifaz).

Hemos conversado con Rodrigo del Río y con los padres de Rodrigo Bonifaz, y sí, efectivamente, esta próxima edición del Billabong Invitacional de Pico Alto va ser en Memoria de Rodrigo, y estamos preparando un trofeo especial que va a ser no para el ganador del evento, sino para el que corra la Ola más Grande. El Trofeo Rodrigo Bonifaz va a quedar en manos del ganador, hasta que el próximo que corra la Ola más Grande en Pico Alto se lo lleve a casa, y así sucesivamente.

También te comento que este año el Campeonato va a ser a nivel internacional, y que están viniendo los 6 mejores tablistas de Ola Grande del mundo, los que ocupan los primeros lugares en los Campeonatos de Ola Grande del Mundo y el Campeonato de Pico Alto va a ser una de las Fechas del Circuito Mundial que se está armado ahorita.
Este cambio es significativo, porque vamos a traer a los 6 Mejores Tablistas de Ola Grande del Mundo para que compitan contra los mejores de acá y eleven el nivel del Campeonato de Pico Alto a otra dimensión. Ya han confirmado su asistencia Greg Long, Grant ‘Twiggy’ Baker, que es el Campeón Mundial, Peter Mel, Diego Medina, y dos tablistas más cuyos nombres se me escapan ahora. Pero justo estamos ahora en conversaciones con Gary Linden, quien está organizando todo esto, ya que él realizó el Ceremonial de Punta de Lobos en Chile. Gary Linden ha venido acá, nos ha hecho la propuesta, que nosotros hemos aceptado, y Gary nos ha mandado un correo ayer anunciando que otra fecha de ese Circuito de Ola Grande también va a ser en Todos Santos. Esto significa que se están formando las fechas y va a ser como un Circuito de Ola Grande que todos esperamos que tenga para muchos años y que tenga pegada entre los tablistas.

lunes, 4 de mayo de 2009

LA DELGADA LÍNEA ROJA (UN HOMENAJE A RODRIGO BONIFAZ)


Por Gabriel Larco

Casi 15 años han pasado y me embarga la misma emoción. 15 años desde aquel momento en que vi, en el  auditorio del club Terrazas, a un precoz Rodrigo Bonifaz corriendo olas increíbles en El Paso. 15 años hasta este 2004, en el que la función de estreno de una película de Dunkelvolk cierra sus memorables imágenes con un mensaje que nos emociona hasta el borde de las lagrimas y nos escarapela el cuerpo a todos los que lo conocimos: “Te esperamos Rodrigo”.

 

Comenzó a surfear a los... ¿cuántos?… ¿12 años?... Yo ya lo había ubicado de antes: un rubiecito canchero y con cara de palomilla que, aunque más bajo que el resto de los de su grupo, ya los manejaba a su antojo. No con fuerza sino con maña. Nos enfrentamos de inmediato y no en una serie de algún interescolar de surf –por suerte yo era mayor y estaba en otra categoría– sino en una mesa de ping pong del club Regatas. Él ganó esa única vez y no sin burla, y como yo aún creía que lo mío era el surfing profesional, le resté importancia al asunto. ¡Nos vemos en el agua! –pensé–. ¡Quién diría que seria más rápido de lo que esperaba!

 

Apareció un día en La Pampilla. En ese entonces: “¡La Pampilla!”. Donde las generaciones nuevas pasaban la totalidad de sus tardes, de sus fines de semana y de sus veranos, sacándole el jugo al mar. Mal alimentados, con olas sin tubo y canchita grasosa, pero felices por el ambiente de competencia y camaradería reinante. Nos llamó la atención a todos los del grupo, no solo por su apariencia de “pollo remojado”, sino por su equipo: una tabla gigantesca de un rojo-naranja candente (una Croteau que perteneció a Max de la Rosa) y un wetsuit Long John más parecido al overol de Daniel el Travieso que a un traje de neopreno, y que a esa edad bien pudo crear un trauma y retirar del deporte –¡y de por vida!– a cualquiera. Y no por frío, porque las bromas en esa difícil etapa son tan intensas que podrían haberlo calentado y enrojecido más que el color de su tabla. No a él. No a un predestinado que estaba para proezas mayúsculas y para dar que hablar dentro y fuera del agua.

 

Lo conocíamos de Barranco y lo acercamos inmediatamente al grupo. Pero de forma intermitente, porque además tenia otros tutores más capaces, importantes e influyentes: los hermanos de la Rosa Toro (Magoo y Max), quienes como agradecimiento al papá de Rodrigo por unas asesorías, ofrecieron guiarlo en el mundo del surfing. ¡Y cómo lo hicieron!

 

Al comienzo uno siente pena por el compañero más débil y le brinda apoyo incondicional. Luego ese sentimiento se transforma en burla por la confianza que se le tiene. Cuando comienza a surgir la envidia, es que el joven definitivamente está realizando más que progresos y, lo más probable, es que hasta te esté superando. Cuando la envidia se convierte en admiración, no solo estamos frente a un ejemplo de superación deportiva, sino ante un gran tipo, y en eso, más que en un demente que dropeaba olas gigantes y se introducía en cavernas liquidas, es en lo que se transformó Rodrigo para todos los de mi generación, varias anteriores y  muchas de las posteriores.

 

Y nos fue superando a todos. Porque cuando para nosotros La Herradura era campo minado y se corría únicamente en los días nobles, él no solo debutaba con menos horas de vuelo que cualquiera, sino que además en los días inmensos. Recuerdo verlo en un maretazo –desde mi perspectiva de niño mimado, recién salido de casa peinadito y con colonia Johnson, como quien va a la matinee luego de correr El Triangulo– paseándose por el malecón y el estacionamiento de La Herra con el wetsuit aún puesto. Con el “uniforme de trabajo” empapado del agua contaminada más gloriosa del mundo y con esa sonrisa de oreja a oreja propia de un poseso. Comiéndose únicamente un paquete de galletas, no como premio a su atrevimiento, sino como dosis de energía para la segunda entrada. ¡Planeando la segunda sesión a una edad y durante una crecida en la que muchos cuando al salir tocábamos la arena –o las piedras del Samoa– agradecíamos por el solo hecho de estar aún con vida!.

 

Pero Rodrigo no corría para la platea, corría para sí mismo. Y por eso, con o sin testigos, siempre se adelantó al  grupo. Con lo de estar en un equipo (Surfers Alliance, Wayo Whilar, y luego Billabong y Milton Whilar), con lo de aparecer en revistas y videos (“Habitué” en las páginas de Tablista y actor fetiche de las producciones de Javier Meneses y los Video Makers), con lo de estar en una selección de surf  (infaltable desde 1992 hasta 1995), con lo de tener un quiver de tablas Guns (su primera Gun fue un mondadientes 6’0’’), con lo de los viajes en busca de olas perfectas (obsesivo por conocer Hawaii y su aura mágica), y, sobre todo, con el reto de domar las rompientes más agresivas y poderosas.

 

Siempre un paso adelante, una playa adelante. Porque cuando tu ya dominabas El Triángulo, él se encontraba en La Herradura de todo tamaño. Porque cuando nos aventurábamos al sur y Punta Hermosa era donde se forjaban las reputaciones, el rumor de que un chibolo de 14 años retaba El Paso en una sólida crecida sur, solo pudo ser eclipsado por las imágenes que de la misma sesión fueron proyectadas en video en El Terrazas. Entonces, cuando todos como una manada de borregos quisimos seguirle “El Paso”, él ya estaba retando al Peñascal e intercambiando olas con Magoo, Maki, Max, Titi o consigo mismo. Pero también surfeando con sus patas de siempre: con el negro Boris, con Pedro Pablo, con el Chino Luiggi, con la Paya Parodi, con su primo Gianfranco, con el Cabezón Morales… Y después, Pico Alto. Y luego, Pipeline y Waimea también. Porque prefirió Hawai y su salvaje encanto cuando todos ahora preferimos Indonesia y su exótica perfección, y ya hasta allá si fue imposible seguirle, y menos enfrentarle, por lo menos para varios con necesidades de adrenalina y stamina limitadas como yo.

 

En cuanto a estilo, mezcla de Gary Elkerton con Tom Carroll y algo de Mark Healey y hasta de Bruce Irons quizás –la forma casual de poner la mano con la muñeca doblada dentro del tubo y los huevos para dropear verticalmente hacia el centro de la tierra–; un sumario de surfing moderno aunque no muy piruetero. De carving sólido, pero sobretodo, de predilección por el tubo en todas sus presentaciones, tamaños, formas y colores. Podía ganarte un campeonato “Duany” en La Pampilla (no solo en su categoría sino en la Superserie), o participar en los nacionales y hasta mundiales (Lacanau 1992 y Huntington 1996), o dejarte boquiabierto en cualquier competencia de olas enanas y churretonas, pero eso a él no le importaba: su alma estaba diseñada para las emociones fuertes. Para las más intensas.

 

Como los invitacionales de Pico Alto, en los que a pesar de su corta edad siempre era boleta fija en la lista de participantes. Destacó, dentro de un selecto grupo de “tamañeros”, en el de 1993 y en el de 1995, pero principalmente en el de 1996. Ese 29 de mayo se dio una de las crecidas más grandes de los últimos 40 años, produciendo que en olas de casi siete metros algunos de los tablistas –entre ellos el gran Bonifaz– sean rescatados en helicóptero luego de soportar el infierno de las temibles barredoras. Y aunque durante su época todavía no se había realizado ningún invitacional para salvar La Herradura, pues su única amenaza eran los “pericotes” que te asaltaban camino al point, algunos nos acordamos que ganó un campeonato, que por el engreimiento del oleaje, se tuvo que realizar en las campanas frente al edificio Las Gaviotas. ¡Merecido premio para uno de los hijos predilectos de la gran playa chorrillana!.

 

¡Ahhhhh... Su romance con La Herradura!. Con 5’6 pies, con 6’0 pies, con 7’0 pies, con lo que tuviera a mano se las tiraba desde el point y no paraba hasta la tercera o cuarta inclusive. Perfeccionando en cada braveza la forma de mejorar el “backside tuberiding”. Prendido de la tabla, semi echado, soportando un derrumbe de agua sobre su cabeza y espalda –sobre su terquedad de principiante– en un comienzo, hasta llegar a hacerlo sin siquiera agarrar el riel y patentar la famosa “estoleada” del que sabe lo que hace y lo hace con estilo. Con lengua afuera y dedos índices levantados para los amigos, a los que veía pasar remando por la tercera desde el ojo verde, y que hoy tratan de imitar todos los tablistas más pintados y elegantes.

 

Imágenes de las formas más innovadoras de meterse al tubo de espaldas bombardean mi cabeza. Como en Explosivos, Santa Rosa (como olvidar ese pigdog suicida luego de ser lanceado por el Faraón Zazzali durante un campeonato en un día tresmetrero) o en Cabo Blanco, cuando pocos lo corrían y muchos menos aprovechaban el tubo agarrando riel. ¡Mucho ojo con la época y sus personajes! Con un Kelly Slater más conocido por su aparición en Baywatch que por los “escasos” dos títulos mundiales que recién llevaba sobre su cabeza aún peluda, y sin los Irons Bros que redefinieran las formas de aprovechar el tubo backside.

 

Porque además le gustaba viajar y buscar olas perfectas y agresivas, y no solo lejos de Lima sino cerca también. Enfermizo de las campanas de Punta Negra, Villa y Conchán, con una intensa adicción a olas exigentes como La Ensenada o la Caleta del Muerto, donde protagonizó una sesión de antología con Titi de Col. Pero, ante todo, era un enamorado de las escapadas a Chicama, Pacasmayo, San Gallán, Cerro Azul, Órganos, etc. Algunas veces con las mayores de las comodidades y goyerías por pertenecer a los “teams” del momento y viajar con la élite, pero muchas más “a la guerrera”, que era como en realidad más disfrutaba. Con sus patas, con los que se jodía de alma en buena onda, con los que lo trataban de “Chuchuy” o de “Cuarto de pollo”.

 

Así era Rodrigo, admirado por sus cualidades surfísticas pero más que nada por su simpatía y su sencillez. Sin grupitos ni discriminaciones, sin pose, sin finta. Parando con los conocidos y con los no tan conocidos. Con él importaba el tipo de olas que corrías y no la forma ni el estilo en el que lo hacías. No discriminaba entre correr parado y correr echado; solo sobre correr olas buenas y malas. Adorado por gente de todas las generaciones y segmentos. Por los picoalteros, los campeonateros, los pampilleros, los undergrounds, los aprendices, los veteranos, los bodyboarders, los longboarders, los skaters, sus patas de barranco, sus patas de la playa, sus patas de la selección, sus patas del Regatas, sus patas del Carmelitas, sus patas de la universidad. ¡Por las chicas!, quienes aún no sabían nada de una rubiecita de Punta Hermosa que ya daría luego que hablar y que por ese entonces no tenían mayor interés por el surfing que el de conocer a algún tablista pintón y simpático. ¡Y claro! Rodrigo –al igual que en cualquier tubo– también encajaba perfectamente, y con gran estilo, dentro de tan exigentes condiciones.

 

A menudo nos acordamos de los que nos dejaron para siempre y nos perdemos de quienes aún están entre nosotros. No debemos olvidar a quienes alguna vez nos dieron tanto y que hoy necesitan de nuestra fuerza. Porque aunque físicamente hoy “Chuchuy” no esté en el agua, su espíritu y su influencia están en todos lados. En la concentración de Gabriel Villarán en la titánica sesión del Cacho Toro. En la grandeza “davidiana” de Toto de Romaña para hacer destacar sus 5’8 “ pies de altura entre montañas de agua de 15 pies en un “goliático” Puerto Escondido. Junto al corazón de Renzo Zazzali para tentar un cutback suicida en Pico Alto de 8 metros, o susurrándole los secretos de Pipeline a Javier Swayne para que encuentre el tubazo que se trajo de su primera incursión por Hawaii. En la tenacidad de los bodyboarders para buscar siempre una “joya verde-esmeralda” entre la arenosa turbulencia de Explosivos y San Pedro. O con Flavio Carporali y Guillermo Arce, para contagiarlos con su terquedad y decirles que luego de Waimea aún quedan retos mayores como Jaws. Al lado de cada drop en el que Palermo afeita con sus quillas a la peluda del point de la Herradura. En la necedad de Coco Fernández y cía. para optar por Conchán cuando el forecast y la prudencia sugieren La Isla. En la traviesa precocidad de Cristóbal de Col para encapsularse y jugar a las escondidas frente al reef de Cabo Blanco. En el desenfado irreverente de Carlos Mario Zapata para darle la espalda a las izquierdas de Rocky Point “double overhead”. O contigo ayer, o con usted mañana, o conmigo hoy, en un ventoso y frió día de olas mediocres en la Costa Verde. Demostrándonos a todos que el camino ya fue abierto, que eso que te parecía una quimera puede ser surfeable, que esa serie te puede asustar pero no ahogar, que tu tamaño y tu edad no te limitan sino te “agrandan”, que lo que no mata engorda –la ilusión y el deseo de superarte–, y que, por sobre todas las cosas, el surfing es vida y que el aprovecharlo en todas sus formas y momentos es tu deber. Para que en algo haya valido su sacrificio… Te esperamos siempre Rodrigo.