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lunes, 18 de mayo de 2009

Las raíces del skateboard o "The Z boys of Dog Town"







La influencia del Surfing en la tabla de asfalto, la creación de las llantas de poliuretano, la sequía californiana. Todos estos elementos, encantadores y mágicos, son trozos de la excelente deconstrucción que realiza Peralta para contar la historia del Zephyr Skateboard Team.
Las entrevistas con los protagonistas, fotógrafos y músicos infuenciados por el fenómeno (Henry Rollins y Jeff Ament de Pearl Jam entre otros) y la narración de Sean Penn (el dejar una toma con error es un increíble acierto) logran un retrato redondo de la cultura de la calle.
El soundtrack es igual de atinado y sugerente (Stooges, Fugazi, Bowie, Devo, Sneaker Pimps).
En resumidas cuentas un festín.
De las pocas películas que después de rentar estoy dispuesto a comprar. De hecho después de verla no pude resistirme a comprar un par de rolas y el disco de Fugazi… y no me arrepiento.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Denunciar la sociedad con el arte? siempre posible??






Puede postularse, sin despeinarse, que Josh Keyes denuncia con su arte la sociedad actual. En verdad no cuenta más que lo que muestra y con eso basta para la tarea. La denuncia es añadida en un movimiento posterior a la creación por quien se pare frente a ella.

Recomiendo con fervor visitar su sitio y repasar toda su obra que, mi bruta subjetividad, advierte como un excelentísimo espejismo de nuestra sociedad atravesada por la búsqueda ecológica, los infiltrados, el temor a ser espíados y nuestro ciego concentimiento, el avance del cemento sobre las zonas libres.

Pasen. Denuncien con la mirada.

http://www.joshkeyes.net/

La galeria de arte la mas grande del mundo



Como un fotógrafo encubierto, JR transforma sus imágenes en carteles y deja espacio abierto galerías de fotos de nuestras calles. Un agudo observador de nuestra época, tan cómodo en el acogedor en los barrios como guetos urbanos, las preguntas que los peatones con las exposiciones que se monta en su vida cotidiana commutes. 

Uso de una cámara se encontró una vez en el metro, JR encuentra inspiración en los encuentros informales que hace después de sus viajes y sus intuiciones. 

A partir de 2001, ha sido apuntando su cámara a un número de comunidades (escritores, breakdancer, fresstylers, ...), y ha trabajado con populares actores y músicos, como Vincent Cassel, IAM o la Gotan Project. 

A partir de 2004, ha venido trabajando en el proyecto 28 milímetros, que en su primera parte - Retrato de una generación - le llevó hasta el New York Times la primera página. El gran tamaño de las imágenes y Montfermeil Clichy-sous-Bois jóvenes han sido mostradas en particular en las paredes del Centro Europeo para la Fotografía y la plaza del Hotel de Ville, en París. 

Actualmente está trabajando en la segunda y la tercera parte de el proyecto Women en Oriente Medio,Brasil y Africa. 

La 3 ª etapa de el proyecto Women - Las mujeres son héroes - ya ha llevado a África después de las zonas en conflicto para disparar a las mujeres con quien desea compartir historias y doloroso a declarar su deseo de vivir. Sus retratos fueron ya pegarse en Sierra Leona y en Liberia. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 





lunes, 4 de mayo de 2009

LA DELGADA LÍNEA ROJA (UN HOMENAJE A RODRIGO BONIFAZ)


Por Gabriel Larco

Casi 15 años han pasado y me embarga la misma emoción. 15 años desde aquel momento en que vi, en el  auditorio del club Terrazas, a un precoz Rodrigo Bonifaz corriendo olas increíbles en El Paso. 15 años hasta este 2004, en el que la función de estreno de una película de Dunkelvolk cierra sus memorables imágenes con un mensaje que nos emociona hasta el borde de las lagrimas y nos escarapela el cuerpo a todos los que lo conocimos: “Te esperamos Rodrigo”.

 

Comenzó a surfear a los... ¿cuántos?… ¿12 años?... Yo ya lo había ubicado de antes: un rubiecito canchero y con cara de palomilla que, aunque más bajo que el resto de los de su grupo, ya los manejaba a su antojo. No con fuerza sino con maña. Nos enfrentamos de inmediato y no en una serie de algún interescolar de surf –por suerte yo era mayor y estaba en otra categoría– sino en una mesa de ping pong del club Regatas. Él ganó esa única vez y no sin burla, y como yo aún creía que lo mío era el surfing profesional, le resté importancia al asunto. ¡Nos vemos en el agua! –pensé–. ¡Quién diría que seria más rápido de lo que esperaba!

 

Apareció un día en La Pampilla. En ese entonces: “¡La Pampilla!”. Donde las generaciones nuevas pasaban la totalidad de sus tardes, de sus fines de semana y de sus veranos, sacándole el jugo al mar. Mal alimentados, con olas sin tubo y canchita grasosa, pero felices por el ambiente de competencia y camaradería reinante. Nos llamó la atención a todos los del grupo, no solo por su apariencia de “pollo remojado”, sino por su equipo: una tabla gigantesca de un rojo-naranja candente (una Croteau que perteneció a Max de la Rosa) y un wetsuit Long John más parecido al overol de Daniel el Travieso que a un traje de neopreno, y que a esa edad bien pudo crear un trauma y retirar del deporte –¡y de por vida!– a cualquiera. Y no por frío, porque las bromas en esa difícil etapa son tan intensas que podrían haberlo calentado y enrojecido más que el color de su tabla. No a él. No a un predestinado que estaba para proezas mayúsculas y para dar que hablar dentro y fuera del agua.

 

Lo conocíamos de Barranco y lo acercamos inmediatamente al grupo. Pero de forma intermitente, porque además tenia otros tutores más capaces, importantes e influyentes: los hermanos de la Rosa Toro (Magoo y Max), quienes como agradecimiento al papá de Rodrigo por unas asesorías, ofrecieron guiarlo en el mundo del surfing. ¡Y cómo lo hicieron!

 

Al comienzo uno siente pena por el compañero más débil y le brinda apoyo incondicional. Luego ese sentimiento se transforma en burla por la confianza que se le tiene. Cuando comienza a surgir la envidia, es que el joven definitivamente está realizando más que progresos y, lo más probable, es que hasta te esté superando. Cuando la envidia se convierte en admiración, no solo estamos frente a un ejemplo de superación deportiva, sino ante un gran tipo, y en eso, más que en un demente que dropeaba olas gigantes y se introducía en cavernas liquidas, es en lo que se transformó Rodrigo para todos los de mi generación, varias anteriores y  muchas de las posteriores.

 

Y nos fue superando a todos. Porque cuando para nosotros La Herradura era campo minado y se corría únicamente en los días nobles, él no solo debutaba con menos horas de vuelo que cualquiera, sino que además en los días inmensos. Recuerdo verlo en un maretazo –desde mi perspectiva de niño mimado, recién salido de casa peinadito y con colonia Johnson, como quien va a la matinee luego de correr El Triangulo– paseándose por el malecón y el estacionamiento de La Herra con el wetsuit aún puesto. Con el “uniforme de trabajo” empapado del agua contaminada más gloriosa del mundo y con esa sonrisa de oreja a oreja propia de un poseso. Comiéndose únicamente un paquete de galletas, no como premio a su atrevimiento, sino como dosis de energía para la segunda entrada. ¡Planeando la segunda sesión a una edad y durante una crecida en la que muchos cuando al salir tocábamos la arena –o las piedras del Samoa– agradecíamos por el solo hecho de estar aún con vida!.

 

Pero Rodrigo no corría para la platea, corría para sí mismo. Y por eso, con o sin testigos, siempre se adelantó al  grupo. Con lo de estar en un equipo (Surfers Alliance, Wayo Whilar, y luego Billabong y Milton Whilar), con lo de aparecer en revistas y videos (“Habitué” en las páginas de Tablista y actor fetiche de las producciones de Javier Meneses y los Video Makers), con lo de estar en una selección de surf  (infaltable desde 1992 hasta 1995), con lo de tener un quiver de tablas Guns (su primera Gun fue un mondadientes 6’0’’), con lo de los viajes en busca de olas perfectas (obsesivo por conocer Hawaii y su aura mágica), y, sobre todo, con el reto de domar las rompientes más agresivas y poderosas.

 

Siempre un paso adelante, una playa adelante. Porque cuando tu ya dominabas El Triángulo, él se encontraba en La Herradura de todo tamaño. Porque cuando nos aventurábamos al sur y Punta Hermosa era donde se forjaban las reputaciones, el rumor de que un chibolo de 14 años retaba El Paso en una sólida crecida sur, solo pudo ser eclipsado por las imágenes que de la misma sesión fueron proyectadas en video en El Terrazas. Entonces, cuando todos como una manada de borregos quisimos seguirle “El Paso”, él ya estaba retando al Peñascal e intercambiando olas con Magoo, Maki, Max, Titi o consigo mismo. Pero también surfeando con sus patas de siempre: con el negro Boris, con Pedro Pablo, con el Chino Luiggi, con la Paya Parodi, con su primo Gianfranco, con el Cabezón Morales… Y después, Pico Alto. Y luego, Pipeline y Waimea también. Porque prefirió Hawai y su salvaje encanto cuando todos ahora preferimos Indonesia y su exótica perfección, y ya hasta allá si fue imposible seguirle, y menos enfrentarle, por lo menos para varios con necesidades de adrenalina y stamina limitadas como yo.

 

En cuanto a estilo, mezcla de Gary Elkerton con Tom Carroll y algo de Mark Healey y hasta de Bruce Irons quizás –la forma casual de poner la mano con la muñeca doblada dentro del tubo y los huevos para dropear verticalmente hacia el centro de la tierra–; un sumario de surfing moderno aunque no muy piruetero. De carving sólido, pero sobretodo, de predilección por el tubo en todas sus presentaciones, tamaños, formas y colores. Podía ganarte un campeonato “Duany” en La Pampilla (no solo en su categoría sino en la Superserie), o participar en los nacionales y hasta mundiales (Lacanau 1992 y Huntington 1996), o dejarte boquiabierto en cualquier competencia de olas enanas y churretonas, pero eso a él no le importaba: su alma estaba diseñada para las emociones fuertes. Para las más intensas.

 

Como los invitacionales de Pico Alto, en los que a pesar de su corta edad siempre era boleta fija en la lista de participantes. Destacó, dentro de un selecto grupo de “tamañeros”, en el de 1993 y en el de 1995, pero principalmente en el de 1996. Ese 29 de mayo se dio una de las crecidas más grandes de los últimos 40 años, produciendo que en olas de casi siete metros algunos de los tablistas –entre ellos el gran Bonifaz– sean rescatados en helicóptero luego de soportar el infierno de las temibles barredoras. Y aunque durante su época todavía no se había realizado ningún invitacional para salvar La Herradura, pues su única amenaza eran los “pericotes” que te asaltaban camino al point, algunos nos acordamos que ganó un campeonato, que por el engreimiento del oleaje, se tuvo que realizar en las campanas frente al edificio Las Gaviotas. ¡Merecido premio para uno de los hijos predilectos de la gran playa chorrillana!.

 

¡Ahhhhh... Su romance con La Herradura!. Con 5’6 pies, con 6’0 pies, con 7’0 pies, con lo que tuviera a mano se las tiraba desde el point y no paraba hasta la tercera o cuarta inclusive. Perfeccionando en cada braveza la forma de mejorar el “backside tuberiding”. Prendido de la tabla, semi echado, soportando un derrumbe de agua sobre su cabeza y espalda –sobre su terquedad de principiante– en un comienzo, hasta llegar a hacerlo sin siquiera agarrar el riel y patentar la famosa “estoleada” del que sabe lo que hace y lo hace con estilo. Con lengua afuera y dedos índices levantados para los amigos, a los que veía pasar remando por la tercera desde el ojo verde, y que hoy tratan de imitar todos los tablistas más pintados y elegantes.

 

Imágenes de las formas más innovadoras de meterse al tubo de espaldas bombardean mi cabeza. Como en Explosivos, Santa Rosa (como olvidar ese pigdog suicida luego de ser lanceado por el Faraón Zazzali durante un campeonato en un día tresmetrero) o en Cabo Blanco, cuando pocos lo corrían y muchos menos aprovechaban el tubo agarrando riel. ¡Mucho ojo con la época y sus personajes! Con un Kelly Slater más conocido por su aparición en Baywatch que por los “escasos” dos títulos mundiales que recién llevaba sobre su cabeza aún peluda, y sin los Irons Bros que redefinieran las formas de aprovechar el tubo backside.

 

Porque además le gustaba viajar y buscar olas perfectas y agresivas, y no solo lejos de Lima sino cerca también. Enfermizo de las campanas de Punta Negra, Villa y Conchán, con una intensa adicción a olas exigentes como La Ensenada o la Caleta del Muerto, donde protagonizó una sesión de antología con Titi de Col. Pero, ante todo, era un enamorado de las escapadas a Chicama, Pacasmayo, San Gallán, Cerro Azul, Órganos, etc. Algunas veces con las mayores de las comodidades y goyerías por pertenecer a los “teams” del momento y viajar con la élite, pero muchas más “a la guerrera”, que era como en realidad más disfrutaba. Con sus patas, con los que se jodía de alma en buena onda, con los que lo trataban de “Chuchuy” o de “Cuarto de pollo”.

 

Así era Rodrigo, admirado por sus cualidades surfísticas pero más que nada por su simpatía y su sencillez. Sin grupitos ni discriminaciones, sin pose, sin finta. Parando con los conocidos y con los no tan conocidos. Con él importaba el tipo de olas que corrías y no la forma ni el estilo en el que lo hacías. No discriminaba entre correr parado y correr echado; solo sobre correr olas buenas y malas. Adorado por gente de todas las generaciones y segmentos. Por los picoalteros, los campeonateros, los pampilleros, los undergrounds, los aprendices, los veteranos, los bodyboarders, los longboarders, los skaters, sus patas de barranco, sus patas de la playa, sus patas de la selección, sus patas del Regatas, sus patas del Carmelitas, sus patas de la universidad. ¡Por las chicas!, quienes aún no sabían nada de una rubiecita de Punta Hermosa que ya daría luego que hablar y que por ese entonces no tenían mayor interés por el surfing que el de conocer a algún tablista pintón y simpático. ¡Y claro! Rodrigo –al igual que en cualquier tubo– también encajaba perfectamente, y con gran estilo, dentro de tan exigentes condiciones.

 

A menudo nos acordamos de los que nos dejaron para siempre y nos perdemos de quienes aún están entre nosotros. No debemos olvidar a quienes alguna vez nos dieron tanto y que hoy necesitan de nuestra fuerza. Porque aunque físicamente hoy “Chuchuy” no esté en el agua, su espíritu y su influencia están en todos lados. En la concentración de Gabriel Villarán en la titánica sesión del Cacho Toro. En la grandeza “davidiana” de Toto de Romaña para hacer destacar sus 5’8 “ pies de altura entre montañas de agua de 15 pies en un “goliático” Puerto Escondido. Junto al corazón de Renzo Zazzali para tentar un cutback suicida en Pico Alto de 8 metros, o susurrándole los secretos de Pipeline a Javier Swayne para que encuentre el tubazo que se trajo de su primera incursión por Hawaii. En la tenacidad de los bodyboarders para buscar siempre una “joya verde-esmeralda” entre la arenosa turbulencia de Explosivos y San Pedro. O con Flavio Carporali y Guillermo Arce, para contagiarlos con su terquedad y decirles que luego de Waimea aún quedan retos mayores como Jaws. Al lado de cada drop en el que Palermo afeita con sus quillas a la peluda del point de la Herradura. En la necedad de Coco Fernández y cía. para optar por Conchán cuando el forecast y la prudencia sugieren La Isla. En la traviesa precocidad de Cristóbal de Col para encapsularse y jugar a las escondidas frente al reef de Cabo Blanco. En el desenfado irreverente de Carlos Mario Zapata para darle la espalda a las izquierdas de Rocky Point “double overhead”. O contigo ayer, o con usted mañana, o conmigo hoy, en un ventoso y frió día de olas mediocres en la Costa Verde. Demostrándonos a todos que el camino ya fue abierto, que eso que te parecía una quimera puede ser surfeable, que esa serie te puede asustar pero no ahogar, que tu tamaño y tu edad no te limitan sino te “agrandan”, que lo que no mata engorda –la ilusión y el deseo de superarte–, y que, por sobre todas las cosas, el surfing es vida y que el aprovecharlo en todas sus formas y momentos es tu deber. Para que en algo haya valido su sacrificio… Te esperamos siempre Rodrigo.

viernes, 17 de abril de 2009

El Agua pertenece a todos




Todas las personas tienen el derecho a obtener agua limpia, en cantidades adecuadas para la salud y el bienestar del individuo y la familia, y nadie debe ser privado del acceso o calidad del agua debido a sus condiciones economicas.

firma la peticion Todas

http://article31.org/ las personas tienen el derecho a obtener agua limpia, en cantidades adecuadas para la salud y el bienestar del individuo y la familia, y nadie debe ser privado del acceso o calidad del agua debido a sus condiciones econ�micas.

miércoles, 15 de abril de 2009

Skate meets Art


Ed Templeton skater/fotografo/artista el cual ha sido reconocido en el mundo no solo por sus habilidades con la tabla, sino también por su trabajo como artista y fotógrafo. Su trabajo como artista se puede observar en los gráficos de la marca de tablas Toy Machine, de la cual es fundador. Ganador del Premio Search for Art de Italia en el año 2000 por su libro fotográfico llamado “Teenage Smokers”.

Por lo pronto lo podemos encontrar como el co-editor de la revista de arte ANP Quarterly, la cual empezó en el 2005. Chequen el read more para ver mas acerca de Ed…

Primero que nada les dejo la página de Ed Templeton donde pueden ver muchas mas cosas acerca de su arte y fotografía.

http://www.toymachine.com/ed/index.html


miércoles, 1 de abril de 2009

El mundo a través de los ojos de un skater
























Por: Toto de Romaña 

La señora caminando hacia una residencial donde se podría asumir reside con su hija, o quizá nieta. Pastito bien mantenido, árboles. Un detallista podría hacer notar las rejas negras para cuidar el pasto, los cables en el primer plano, y el día soleado. No hay mucho más que decir.

 

Un skater, por otro lado, te diría que en esta foto hay mucho más. Hay una vereda sin huecos para entrar con velocidad a la plazuela, dos graditas para saltar, un basurero que se podría intentar brincar, una banca que con un poquito de cera se presta para “reliar”, unas mini pirámides de las cuales se podría eyectar, bloques de pasto que se pueden volar, y alguna que otra ventana de donde potencialmente podría arrojar un baldazo de agua (en el mejor de los casos) alguna señora inconforme. En esta foto hay un paraíso para quien lo sabe apreciar. Un skater se podría pasar días, meses y hasta años enteros tratando cosas nuevas y logrando metas en este sitio. Un futuro campeón podría surgir gracias a esas dos graditas, banquito y rampitas.

 

Para un skater, cada baranda ofrece innumerables opciones de trucos; cada grada un salto diferente.  Es así que cada esquina metropolitana ofrece una posibilidad, y es así que un skater rueda por el mundo, buscando progresar y mejorarse en lo que a él lo llena de vida. 

 

La vida se puede ver de muchas formas. La perspectiva de cada ser humano es distinta y es por eso que existe la diversidad –una cualidad que nos permite desarrollarnos, motivarnos, mejorarnos, y que le agrega gracia a la vida, pues la uniformidad y monotonía son las condiciones principales para el aburrimiento y la disconformidad.  Valoremos la diversidad, y mantengamos los ojos abiertos porque en la próxima esquina quizá ya no serán solo dos graditas, sino diez.

http://www.youtube.com/watch?v=pS4M6KsywXU